Si decimos "orquídeas", nuestra imaginación suele irse directamente a un bosque tropical o a una floristerías. Pero traigamos la mente al Parque Natural de las Lagunas de Ruidera porque "haberlas, haylas". En la Península Ibérica existen catalogadas 130 especies y en este oasis manchego tenemos clasificadas más de una veintena, a pesar de las dificultades para catalogar estas plantas por la gran tendencia a la hibridación que poseen. 

Las orquídeas silvestres aparecen como pequeñas sorpresitas entre arbustos y matorrales. Son como los espárragos, cuando ves uno, la vista se acostumbra y va directa al objetivo. Cephalanthera longifolia, Limodorum abortivum, Ophys scolopax, Ophys apífera y la espectacular Himantoglossum hircinum son algunas de las maravillas que están floreciendo en esta época. 

Y digo "maravillas" porque las orquídeas silvestres son las plantas más evolucionadas que existen en el medio natural. Tras su fascinante germinación, las orquídeas comienzan su desarrollo en septiembre-octubre, cuando aparecen sus hojas basales. En estos meses, los humanos apenas podemos aventurar cómo va a ser el invierno. Pues bien, estas plantitas poseen una especie de "reloj interno" que les anuncia si el invierno va a ser más seco y frío que de costumbre. De ser así, las orquídeas silvestres no completan su desarrollo y reservan su floración para el año siguiente. Potente, ¿verdad?

Pues de potencia a potencia y tiro porque me toca. POLINIZACIÓN... vais a flipar. Unas flores simulan tener néctar o polen y así engañan a los insectos para que las fecunden. Otras han evolucionado de tal manera que imitan la forma de la hembra del abejorro para llevar a cabo una "pseudo-copulación". Desarrollan un labelo con los mismos dibujos y PELOS que presentan en el abdomen las hembras. Pero hay más. Exhalan un aroma similar al que tiene la feromona femenina. En definitiva, una hermosa hembra bien perfumada. Posada en una flor buscando polen. Los machos entusiasmados se acercan a la hembra para copular con ella y lo único que consiguen es fecundar a las orquídeas, en concreto a las del género Ophys. 

Hablar sobre orquídeas silvestres es emocionarse con cada detalle que presentan tanto en forma como en comportamiento. Y si encima las podemos ver en directo y en su hábitat natural... ¿se puede pedir más? Cuando en Eva y el Edén hacemos una visita guiada por las Lagunas de Ruidera y las mostramos, las caras de sorpresa de las personas que nos acompañan son un regalo. Porque se quedan con la información, porque conocer el Medio Ambiente es empezar a cuidarlo y porque las rutas y caminatas ya no son las mismas. Cuando por su cuenta vuelven a pasear, lo ven todo desde otra perspectiva. Y nos lo cuentan, y nos mandan fotos y nos hacen muy felices. 

Es importante desconectar para conectarse con la Naturaleza. Todo son beneficios físicos y mentales. Y las sorpresas son continuas. ¿Qué tal si profundizamos en el fascinante mundo de los anfibios? Nos leemos en una semana. 

 

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