Estás en sitio correcto. Reunimos para ti los motivos e historias que dan nombre a cada una de las quince lagunas más populares de este Parque Natural. Unas preciosidades de aguas cristalinas y cuyo color nos transporta a las calas más espectaculares de Ibiza y Menorca... o al mismísimo Caribe. 

La Laguna Blanca recibe este nombre por el color blanco de su fondo. Es una de las primeras lagunas y se encuentra por encima del nivel freático del acuífero que alimenta a este rosario de lagunas. En los ciclos de viaciado de este paraje, la laguna se seca y se puede observar un gran espacio blanco de forma triangular rodeado de sabinas, carrascas, monte bajo y vegetación palustre. De ahí viene su nombre. Se cree que la Laguna Blanca era nombrada de esta forma a principios del siglo XIII, pues los primeros habitantes de esta comarca ya observaban estos ciclos de vaciado y llenado que la caracterizan. 

Los nombres de las lagunas han sufrido algunas modificaciones con el uso popular. La más extendida es su feminización. Este es el caso de la Laguna Conceja. Antes se hablaba de la Laguna del Concejo de Ossa de Montiel pero, con el paso del tiempo, ha variado la forma de denominarla. Igual sucede con la Laguna Tomilla, pues debe su nombre a la abundancia de tomillo existente en las proximidades de su ribera. 

El origen del nombre de la Laguna Tinaja es producto de la observación y de la imaginación, ya que su forma recuerda a estas vasijas de barro. Esta percepción visual también es la que bautiza a la Laguna Redondilla, imagináis el por qué, ¿verdad?

La Laguna San Pedra es nombrada de esta manera por San Pedro de Verona, santo al que se le edificó una ermita sobre los restos de la antigua ermita visigoda cercana a esta laguna. Y llegamos a una de las lagunas más espectaculares del Parque, la Laguna Lengua. Sus terrazas voladas sobre sus aguas y apoyadas sobre blancas paredes dan lugar a una peculiar forma alargada que nos recuerda a la silueta de una lengua. 

De laguna en laguna, como si estuviésemos jungando al "juego de la oca", aparece la Laguna Salvadora. Esta laguna era conocida como "Sanadora", porque se creía que sus aguas "sanaban" la enfermedad conocida como paludismo. Realmente, se trataba de la existencia de un pequeño pececito, la gambusia, que se alimenta de la larva del mosquito que transmite esta malaltía. Un motivo, sin duda de peso, para que la gente empezase a bañarse en esta laguna en una época en la que "bañarse" no era lo más corriente. 

Llegamos a la niña bonita, la Laguna Santos Morcillo. Digo "bonita" porque el nombre de esta laguna se debe a la existencia de una hermosa joven que encomendaba sus plegarias al santo milagrero "Santo Amorcillo". Y, ¿por qué?. Simple. Su amado se fue a la guerra y ella estuvo esperando su regreso a la par que rezaba a su santo preferido en las orillas de esta laguna. 

Da igual que recorramos estas lagunas con la imaginación o físicamente. Son quince preciosidades cuya visita merece hacer un alto en el camino para saborear lo aprendido, lo imaginado o lo visto. ¿Nos vemos en la Laguna Batana la semana que viene? Desde Eva y el Edén prometemos sorprender con alguna que otra leyenda que da nombre a estas lagunas tan peculiares. 

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