Las Lagunas de Ruidera son un espectacular Parque Natural que forma parte de los pueblos de Villahermosa, Ossa de Montiel, Ruidera, Argamasilla de Alba y Alhambra. ¿Descubrimos junt@s estas poblaciones?
Las Lagunas de Ruidera son un auténtico paraíso natural que se encuentran en la comarca del Campo de Montiel. Esta maravilla de la Naturaleza está ubicada entre las provincias de Albacete y Ciudad Real. Sus casi cuatro mil hectáreas de extensión pertenecen a cinco pueblos, una cifra nada desdeñable si tenemos en cuenta este Parque Natural tiene más de veinticinco kilómetros de extensión.
Villahermosa, Ossa de Montiel, Ruidera, Argamasilla de Alba y Alhambra son las poblaciones afortunadas de contar con una referencia directa al Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Cinco pueblos que nos ofrecen una oportunidad única de unir turismo de Naturaleza y turismo cultural. ¿Descubrimos estas poblaciones?
Empecemos en orden descendente. Las Lagunas de Ruidera son un conjunto de quince lagunas comunicadas entre ellas de forma superficial y subacuática. Una de sus mayores peculiaridades es que están colocadas en forma de escalera, siendo el desnivel entre la primera y la última de casi ciento veinte metros.
1.- Villahermosa, el lugar donde nacen las Lagunas de Ruidera.
Empecemos pues por la primera de ellas, la laguna Blanca, situada en la parte alta del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Se encuentra en el término municipal de Villahermosa. Este pequeño pueblo se encuentra situado a más de novecientos metros sobre el nivel del mar, dando muestras de la peculiaridad que esconde dentro de la extensa meseta manchega.
Tan sólo dieciséis kilómetros separan el casco urbano de Villahermosa del espectacular paraje donde se encuentra la laguna Blanca. Podemos decir que en este lugar nacen las Lagunas de Ruidera, en un entorno natural conocido como los «zampullones»
Nacen las Lagunas de Ruidera o la parte alta del río Guadiana, según se mire. Se trata de una zona donde, en años de gran pluviometría, las cristalinas aguas afloran por doquier. Aquí nace también el río Azuer, afluente del Guadiana. Y también brotan las primeras aguas que forman el río Cañamares, muy cerca de la aldea ya casi despoblada que recibe el mismo nombre.

La laguna Blanca es un auténtico paraíso para los sentidos. Este espectacular paraje natural de las Lagunas de Ruidera alberga una de las poblaciones de sabina albar más importante de Europa. El bosque mediterráneo con carrascas centenarias y retamas completan un conjunto natural que no pasa desapercibido, ni para nosotr@s ni para las aves que lo habitan.
El azulón, el aguilucho lagunero o la garza real son felices entre los juncos y carrizales que pueblan esta zona tan peculiar de las Lagunas de Ruidera. Y aves esteparias como la grandiosa avutarda o el sisón se unen a este festival de vida en un entorno natural de gran belleza. En Eva y el Edén nos sentimos tan libres como ellas cada vez que visitamos este espléndido lugar.
Una belleza que se extiende a otros lugares con encanto como son las aldeas de Cañamares y Santa María, pedanías del pueblo de Villahermosa y que son dos poblaciones de las más antiguas del Campo de Montiel con una enorme riqueza natural a pesar de la escasa población que siempre han tenido. Descubrir el Santuario de Nuestra Señora de la Carrasca tampoco nos dejará indiferentes.
Pasear por las calles de Villahermosa es recorrer la arquitectura típica manchega caracterizada por casas bajas, pintadas de blanco y distribuidas en calles anchas. La plaza mayor del pueblo es el centro neurálgico del municipio. Su iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción es BIC desde 1991.
La identidad manchega de Villahermosa pasa también por su riqueza gastronómica. Tradicionales guisos como el pisto, las gachas y migas manchegas, la caldereta de cordero, los galianos o el arroz con liebre abren nuestros sentidos para completar el menú con postres clásicos como las botas y los testones. Sin olvidar el reconocido prestigio internacional que tiene el queso manchego.
2.- Ossa de Montiel, la versión albaceteña de las Lagunas de Ruidera.
Hablar del pueblo de Ossa de Montiel es unir la cultura a una naturaleza especialmente bonita del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. La plaza de la Constitución es el centro de este pequeño pueblo albaceteño. Desde aquí, las posibilidades que se abren para descubrir este municipio van en aumento.
La iglesia parroquial de Santa María Magdalena constituye el principal edificio religioso de la localidad. El origen humilde de los habitantes de este pueblo queda reflejado en la Fuente de los Caños. Una construcción en piedra de sillería con escaleras para bajar a recoger el agua con cántaros y botijos.
Testimonio sin duda de una forma de vida no tan lejana en el tiempo. Gente mayor aún cuenta como por las escaleras de la Fuente de Los Caños sólo bajaban las chicas jóvenes para llenar los cántaros. Los mozos se quedaban abajo para verles las piernas al subir la escalerilla.
La visita al Museo Etnográfico situado en una antigua casa de peones camineros a las afueras del pueblo es el lugar ideal para seguir indagando en esta curiosa forma de vida en épocas pasadas. Al igual que contemplar el Rollo de la Justicia o Picota, el único que se conserva junto con el que poseen en El Bonillo.
Este Rollo o Picota está en el Jardín de Nuestra Historia, pero es una réplica del original del siglo XV que se encuentra en un domicilio particular. Se trata de una columna en piedra de cinco metros de altura, con una pequeña grada también en forma cilíndrica y cuatro argollas donde se colgaba a los ajusticiados en aquella época.
Pero el principal atractivo que posee el pueblo de la Ossa de Montiel es el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. Naturaleza en estado puro, con el agua cristalina como protagonista. Un auténtico paraíso manchego que desde Eva y el Edén os animamos a visitar durante todo el año. Tanto durante el día como en su versión nocturna, con infinidad de estrellas brillando en un cielo nocturno sin apenas contaminación lumínica.

Estando en tierras manchegas, las aventuras de Don Quijote y su fiel escudero Sancho tienen que hacer acto de presencia. En la Cueva de Montesinos tiene lugar una de las andanzas más divertidas de estos célebres personajes. Los capítulos XXII y XXIII de la segunda parte de esta internacional obra literaria tienen como escenario este lugar, junto a una importante colonia de murciélagos.
Y si de andanzas hablamos, las actuales ruinas del Castillo de Rochafrida son el testimonio de un antiguo romance del siglo XII con la doncella Rosaflorida como protagonista enamorada del noble Montesinos. La fortaleza es de origen musulmán, pasando a manos cristianas a principios del siglo XIII. Hoy en día el mayor valor que posee es el cultural, recordando uno de los romances del medievo más antiguos que se conocen.
Para finalizar esta visita a esta parte de las Lagunas de Ruidera, no se nos ocurre mejor manera que entrando, literalmente hablando, en el interior de sus suaves montañas. Una espectacular grieta natural se abre a lo largo de cerca 400 metros para ser caminada y admirar cómo el reino mineral se muestra en su estado más puro. Hablamos de la Quebrada del Toro, con unas impresionantes vistas a la Laguna San Pedro.
3.- Ruidera, el pueblo que da nombre a las Lagunas de Ruidera.
Empecemos por el principio. El nombre de Ruidera tiene un origen incierto. Hay varias teorías al respecto, pero parece que la más acertada es la que explica que la denominación de Ruidera está ligada al ruido producido por las cascadas que caen cuando el agua cristalina rebosa y pasa de una laguna a otra que está situada más baja. Seña de identidad del Parque Natural de las Lagunas de Ruidera.
Los orígenes de este pequeño pueblo se remontan al Pleistocenio Medio. En el Yacimiento de Ruidera «los Villares» la Asociación Primeros Pobladores del Alto Guadiana ha recuperado más de 50 fósiles humanos que son testimonio de estos primeros signos de vida humana en el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera.
Las Lagunas de Ruidera nos muestran un entorno sorprendente. Tras atravesar una parte de Castilla La Mancha un tanto seca, llana y con poca vegetación, llegamos a un lugar con un paisaje con el agua como protagonista, lleno de vegetación y con una diversidad de fauna importante. Así nos lo transmitís cuando realizamos alguna de las actividades al aire libre que en Eva y el Edén os proponemos.
El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera se muestra como un entorno natural único en la península ibérica y casi exclusivo en Europa junto con los Lagos Escalonados de Plitvice. No en vano, las Lagunas de Ruidera son conocidas como un auténtico paraíso dentro de la inmensa llanura manchega.

Y este entorno tan sorprendente como peculiar constituye la base principal del motor económico que sustenta a los habitantes del pueblo de Ruidera. Hablamos del turismo. La hostelería, el alojamiento rural y las pequeñas empresas de servicios turísticos constituyen el motor económico del municipio, ya que otras actividades como la agricultura y la ganadería prácticamente han desaparecido en la actualidad.
La Casa del Rey es un de los edificios más emblemáticos del pueblo de Ruidera. Aunque en la actualidad está en manos privadas, la Casa Grande, como se la conoce, es una construcción del siglo XVIII del arquitecto Juan de Villanueva encargada por Carlos III para ser disfrutada por su hijo el Infante Gabriel.
El mismo arquitecto es el autor del conocido como «El Canal del Gran Prior», una importante obra hidráulica de estilo neoclásico destinada a minimizar los efectos de las crecidas de agua en la cuenca alta del río Guadiana que hacían de esta zona un lugar poco saludable por la abundancia de charcas y lodazales que se formaban.
El Canal del Gran Prior se extendía a lo largo de más de 65 kilómetros hasta llegar a la confluencia de los ríos Záncara y Cigüela, en el término municipal de Alcázar de San Juan. Se traslada la maquinaria de los molinos de pólvora desde Cervera hasta Ruidera y se construyen puentes, acequias y esclusas para canalizar parte de las aguas de las Lagunas de Ruidera.
En la actualidad, el canal ha perdido por completo su uso. Aún así, aún se conservan algunas de las construcciones vinculadas a esta gran obra de ingeniería a pesar de haber permanecido en el olvido durante décadas donde la vegetación y las labores agrícolas han ido contribuyendo a la pérdida de una parte importante de su trazado.
4.- Argamasilla de Alba, puerta de entrada a las Lagunas de Ruidera.
Las Lagunas de Ruidera tienen diferentes lugares por los que se puede acceder a este Parque Natural. Uno de estos accesos es el que preside el Castillo de Peñarroya y el inmenso pantano que recibe el mismo nombre y que retiene las aguas de las Lagunas de Ruidera. Hablamos de un castillo del siglo XII muy bien conservado y cuyas vistas panorámicas al pantano son realmente espectaculares.

De origen musulmán, esta fortaleza está situada a escasos 12 km de Argamasilla de Alba, en dirección al Parque Natural de las Lagunas de Ruidera. A inicios del siglo XIII fue conquistado por las órdenes religiosas y militares de Santiago y de San Juan, quedando adscrita definitivamente a esta última.
Ya en el siglo XIV, el castillo de Peñarroya se convierte en la encomienda más importante de esta Orden desde el punto de vista económico para garantizar el aprovechamiento económico de la zona. Aquí se cobraban impuestos, se arrendaban los pastos y se protegía a la población de la época. En definitiva, esta fortaleza se convirtió en la «caja fuerte» de la Orden de San Juan.
El castillo de Peñarroya está construido estratégicamente sobre un acantilado y esta fortaleza medieval acoge también la Capilla de Nuestra Señora de Peñarroya. En 1959 se inaugura la presa que controla de forma artificial las aguas del Alto Guadiana, abasteciendo de esta manera a las poblaciones de Argamasilla de Alba y Tomelloso.
El municipio de Argamasilla de Alba posee una casa que estuvo en manos del Infante Sebastián Gabriel de Borbón, prior de la Orden de San Juan para fines culturales. Hablamos de la conocida Casa de Medrano. Esta vivienda posee en su interior la famosa Cueva de Medrano, lugar donde según la tradición, estuvo preso Miguel de Cervantes y comenzó a escribir su célebre obra literaria del Quijote.
Actualmente, la Casa de Medrano es propiedad de propiedad del Ayuntamiento y está protegida como Bien de Interés Cultural. Alberga en sus dependencias a la Oficina de Turismo de la localidad y cuenta con una exposición de pintura de Gregorio Prieto y un moderno corral de comedias con bustos de personajes del Quijote esculpidos por artista local Cayetano Hilario.
La Iglesia de San Juan Bautista también merece una mención especial por custodiar importantes obras de arte. El cancel de la puerta de acceso a la Iglesia es obra del renacentista Emmanuel Filiberto de Saboya. Y el Cristo de la Buena Muerte es una talla en madera noble del siglo XVII con un gran valor artístico.
Como de cultura anda la cosa, cerramos este apartado dedicado a Argamasilla de Alba con la recomendación de que visitéis la «Botica de los Académicos» Actualmente está en manos privadas, pero sus propietarios permiten su visita. En este peculiar lugar, los Académicos de Argamasilla celebraban sus veladas cervantinas. Y no es cosa baladí que el mismísimo Azorín les acompañase con motivo del tercer centenario del Quijote en 1905.
5.- Alhambra, la parte romana de las Lagunas de Ruidera.
El pueblo de Alhambra nos da la bienvenida al Campo de Montiel con unas vistas espectaculares de esta región. Sus miradores son el lugar perfecto para disfrutar de atardeceres manchegos infinitos y para darnos cuenta de la grandeza de este municipio, porque sus pocos habitantes pueden presumir de tener uno de los mayores términos municipales del país.

La localidad de Alhambra se encuentra asentada sobre un cerro de un intenso color rojizo, tonalidad que da nombre a esta población. La espectacularidad de su ubicación es comparable a la gran cantidad de historia que posee. Los primeros moradores de este municipio crearon un sólido poblado amurallado del que poco se conserva.
Posteriormente, fueron los romanos los que tomaron posesión de este asentamiento y fundaron la gran Laminium. Decimos «gran» porque se convirtió en un importante centro comercial por el enclave estratégico que suponía entre vías de comunicación. Importancia que quedó patente porque Alhambra contó con un circo romano, hoy en día, duerme bajo la carretera nacional que conduce a las Lagunas de Ruidera.
Otro aspecto que hizo a esta población grande en época del Imperio Romano fue la piedra moliz. Una roca que posee unas condiciones excelentes para ser usada como piedra de afilar de las armas romanas. Alhambra se convirtió así en la cantera de Roma para estos menesteres. De hecho, esta localidad es nombrada por Plinio el Viejo en sus escritos.
Visitar el museo arqueológico de Alhambra es sumergirse en toda esta etapa de marcado carácter romano. El museo etnográfico que posee esta localidad también es una excelente manera de conocer la forma de vida de sus gentes y curiosidades que nos hacen reflexionar sobre cómo hemos evolucionado como sociedad.
Cuando cae el Imperio Romano, llegan a estas tierras los visigodos, hallándose en este municipio una importante necrópolis excavada en la roca. Tras los visigodos, los árabes reclamaron este territorio. Una de las aportaciones que realizaron fue el nombre de Alhamrah, cuyo significado es «tierra roja» tal y como ya hemos apuntado.
Los árabes trazaron gran parte de núcleo urbano del pueblo y construyeron el imponente castillo omeya que parece custodiar la población. Lamentablemente, el estado de conservación del mismo no pasa por su mejor momento en la actualidad.
El esplendor de Alhambra continua durante la Edad Media, especialmente tras la conquista cristiana y el dominio por parte de la Orden religiosa y militar de Santiago. Es el maese de dicha Orden quién extiende el territorio de Alhambra hasta lo que es su actual término municipal.
Como dato, apuntamos que Alhambra llegó a tener la nada desdeñable cifra de cuatro mil habitantes durante el siglo XIV, empezando a perder su poder e influencia en el territorio con la llegada de los Reyes Católicos y la etapa final de la Reconquista.
A partir de aquí, comienza una sucesión continuada de pérdida de territorios por sucesivas emancipaciones. La localidad de La Solana se independiza de Alhambra en el siglo XIV. El municipio de Carrizosa consigue su independencia de Alhambra en el siglo XVI y San Carlos del Valle sigue sus pasos en el siglo XVIII.
Pero todas estas poblaciones no contaban con el territorio necesario para constituirse como villas. Algo que les obliga a comprar el terreno necesario para ello al municipio de Alhambra. También en el siglo XVIII se cede Ruidera al Priorato de San Juan.
Entre 1773 y antes del siglo XIX se venden a Valdepeñas las aldeas de El Peral, Chozas del Águila y Santa María de las Flores. En la actualidad, Alhambra cuenta con la pedanía de Pozo de la Serna, un pequeño pueblo situado a escasos ocho kilómetros de San Carlos del Valle.

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